Cómo trabajamos: etapas, tiempos y límites de cada proyecto

Antes de empezar cualquier trabajo, conviene que quede claro qué esperar de nosotros y qué esperamos de tu equipo. Acá explicamos el recorrido típico de un proyecto de transformación digital, desde la primera conversación hasta el cierre, con los puntos donde solemos frenar para revisar y ajustar.

Canales de soporte y tiempos de respuesta

Cuando algo no sale como esperabas, necesitás saber a quién escribir y cuándo vas a tener una respuesta. Por eso definimos canales claros, con un compromiso de tiempo realista y sin vueltas burocráticas. Acá te contamos cómo funciona cada vía y qué podés esperar de nosotros.

Nuestro equipo atiende consultas técnicas, dudas sobre implementación y pedidos de ajuste. Si tu consulta es sobre un proyecto en curso, incluí el nombre del proyecto o el código de referencia que te dimos al inicio; eso acelera la derivación interna.

Email para consultas generales

Para preguntas sobre metodología, alcance de un proyecto o dudas antes de arrancar. Respondemos en un máximo de 24 horas hábiles.

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Teléfono y WhatsApp

Para urgencias operativas o consultas que necesitan una conversación directa. Atendemos de lunes a viernes, de 9 a 18 h.

+54 9 11 3036 6306

SLA y tiempos de respuesta

Consulta general

Dudas sobre servicios, alcance o metodología

24 h hábiles

Soporte de proyecto activo

Consultas sobre entregables, ajustes o incidencias

8 h hábiles

Urgencia operativa

Algo se rompió y afecta la operación diaria

2 h hábiles

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Aclaraciones y condiciones de trabajo

Antes de arrancar cualquier proyecto, conviene dejar en claro qué significa cada cosa. Estas definiciones evitan malentendidos y ayudan a que el alcance, los entregables y los tiempos sean los mismos para ambas partes.

Qué entendemos por consultoría

Cuando hablamos de consultoría no nos referimos a un informe genérico que queda en un cajón. Es un proceso de trabajo conjunto donde relevamos el estado actual, definimos objetivos medibles y proponemos un plan de acción concreto. El resultado puede ser un documento, una hoja de ruta o una serie de recomendaciones priorizadas, pero siempre con criterios de éxito explícitos.

La consultoría no incluye la implementación de software ni el desarrollo de productos digitales. Si después del diagnóstico se necesita construir algo, eso se cotiza por separado y con su propio cronograma.

Alcance de las automatizaciones

Una automatización bien diseñada resuelve un problema puntual, no todos los problemas de la empresa a la vez. En cada proyecto definimos qué procesos entran en el alcance, qué datos se utilizan y qué resultados se esperan. Las tareas que quedan fuera del alcance inicial se documentan como oportunidades futuras, pero no se trabajan en la misma iteración.

Los cambios de alcance durante el proceso son normales, pero se registran y se evalúan antes de incorporarlos. Así evitamos que un proyecto chico se convierta en una obra interminable.

Sobre los resultados esperados

Trabajamos con objetivos que se pueden medir: reducir tiempos de respuesta, bajar la cantidad de tareas manuales, mejorar la tasa de resolución en primera instancia. Pero hay resultados que no podemos garantizar porque dependen de factores externos, como la adopción por parte del equipo o la calidad de los datos disponibles.

En la primera reunión definimos qué métricas se van a observar y cómo se va a medir el avance. Si un resultado esperado no se cumple, lo analizamos juntos y ajustamos el enfoque en lugar de esconder el problema.

Propiedad intelectual y confidencialidad

Todo el material que generamos durante el proyecto, incluyendo diagnósticos, presentaciones y documentos de trabajo, pertenece al cliente una vez que se completa el pago correspondiente. La información interna de la empresa que se comparte en el marco de la consultoría se trata con confidencialidad y no se utiliza para otros fines.

Las metodologías, frameworks y enfoques propios de OctopusCRX que usamos como base de trabajo siguen siendo de nuestra propiedad. Esto no limita el uso que el cliente pueda darle a los entregables, pero sí evita que se repliquen nuestras herramientas internas sin autorización.

Tiempos y entregas

Cada proyecto tiene un cronograma con hitos claros. Las fechas se fijan al inicio y se ajustan solo si aparecen cambios de alcance o demoras en la disponibilidad de información por parte del cliente. Los entregables se consideran completos cuando cumplen los criterios definidos en la propuesta, no cuando se envía un archivo por correo.

Si un entregable requiere revisiones, incluimos dos rondas de ajuste en el presupuesto original. Las revisiones adicionales se cotizan por hora o se acuerdan como parte de un servicio de acompañamiento.

Limitaciones de las herramientas

Las plataformas de IA y automatización que recomendamos tienen sus propias limitaciones técnicas. No todas las integraciones funcionan igual en todos los planes, y algunas funciones dependen de la API del proveedor. Antes de prometer una solución, verificamos qué se puede hacer con la versión disponible y qué requiere una actualización o un plan superior.

También aclaramos que ninguna herramienta reemplaza el criterio humano en decisiones sensibles. La automatización se usa para agilizar procesos, no para tomar decisiones que requieren contexto o responsabilidad legal.

Cómo se resuelven las diferencias

Si surge una interpretación distinta sobre el alcance, los entregables o las condiciones, el primer paso es conversarlo directamente. La mayoría de los conflictos se resuelven con una reunión y una revisión del documento de propuesta original. Si no hay acuerdo, se puede recurrir a una mediación antes de iniciar cualquier acción legal.

Todas las propuestas incluyen una sección de términos y condiciones que detalla estos puntos. Recomendamos leerla con atención y consultar cualquier duda antes de firmar, porque después es más difícil alinear expectativas.

Cómo trabajamos

Del primer contacto al resultado: un camino claro, sin vueltas

Cada proyecto arranca con una conversación y termina con algo concreto funcionando. No hay pasos mágicos ni promesas vacías: hay un método que repetimos, ajustamos y mejoramos con cada cliente. Acá te mostramos cómo se desarrolla el trabajo de principio a fin.

1

Relevamiento y escucha

Empezamos con una reunión para entender tu operación, tus dolores y lo que ya probaste. No llegamos con recetas: llegamos con preguntas. Definimos juntos el problema real, el alcance y qué significa "funciona" para tu equipo.

2

Diagnóstico y propuesta

Analizamos los procesos, las herramientas que usás y los cuellos de botella. Te devolvemos un diagnóstico honesto con opciones concretas: qué se puede automatizar, qué conviene dejar como está y por qué. Sin tecnicismos innecesarios.

3

Diseño del flujo

Antes de tocar código o configurar plataformas, diseñamos el flujo de trabajo en detalle. Definimos responsables, tiempos, excepciones y qué pasa si algo falla. Este paso evita el 80% de los problemas que aparecen después en la implementación.

4

Implementación por etapas

Trabajamos en ciclos cortos, mostrando avances reales cada semana. Arrancamos con un piloto acotado, medimos resultados y recién después escalamos. Así el equipo se adapta de a poco y los errores se corrigen cuando todavía son baratos.

5

Acompañamiento y ajuste

Entregamos documentación clara y capacitamos a tu equipo para que no dependa de nosotros para el día a día. Durante las primeras semanas seguimos de cerca la operación, ajustamos lo que haga falta y te dejamos con métricas para monitorear el resultado.

¿Querés ver cómo aplicamos este método en la práctica? Te contamos el enfoque que usamos para cada proyecto y cómo pensamos las soluciones antes de implementarlas.

Ver nuestro enfoque